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Juan Buchenau: La banca celular será mejor aprovechada por los sectores más pobres

“Los esquemas de corresponsales no bancarios y los servicios de banca móvil son algunos de los temas más promisorios en la región”, señaló es el especialista senior en microfinanzas del Banco Mundial

Los canales alternativos y las nuevas tecnologías para la bancarización disfrutan de un alto potencial de desarrollo en América Latina, pero antes de que esta meta se consiga, será necesario establecer regulaciones específicas para el campo de las microfinanzas, así como desarrollar canales de mercadeo, venta y cobranza orientados a los sectores de baja renta.

Juan Buchenau, especialista senior en microfinanzas del Banco Mundial, sostuvo estas afirmaciones en el Seminario de Inclusión Financiera y Desarrollo Social, convocado por la Asociación Bancaria de Venezuela y realizado el 28 de octubre en Caracas.

Buchenau explicó que el potencial de las nuevas tecnologías y de los canales microfinancieros alternativos en la región se relaciona con la situación de relativamente bajo acceso de los sectores de menores recursos a los servicios bancarios formales. "Sólo 36% de la población de América Latina tiene acceso al sector financiero, y existe un muy bajo nivel de depósitos sobre el PBI, de entre 15% y 60%, en comparación con el 100% que se observa en países desarrollados", destacó.

Otra característica del mercado latinoamericano es la alta heterogeneidad de quienes demandan acceso a servicios financieros. Microempresas; empleados urbanos formales e informales, trabajadores rurales de diferentes grupos de edad y niveles educativos, conforman este universo. En la actualidad estos sectores son atendidos por oferentes de servicios igualmente heterogéneos: bancos públicos y privados, cooperativas, cajas de ahorro, ONG’s y prestamistas, entre otros. Por lo general, mientras más alto es el grado de pobreza de la población, menor es el acceso a servicios bancarios.

En el contexto de la región, según explicó Buchenau, Venezuela presenta la menor penetración de micro finanzas en América Latina. “Esto se debe, entre otras cosas, a la ausencia de regulaciones específicas sobre la materia; el bajo número de entidades especializadas en atender a los grupos de baja renta; las restricciones a las tasas de interés y la existencia de una oferta pública de recursos subsidiados”.

En contraste, el país tiene una penetración bancaria relativamente fuerte, si se mide como porcentaje de depósitos de ahorros y de préstamos tradicionales, sobre el PIB, en comparación con el resto de América Latina.

 

Buchenau señaló que incluir a los grandes sectores de población de baja renta que actualmente no disfruta de servicios bancarios, permitirá a estos grupos atenuar su situación de vulnerabilidad económica, superar los problemas de estacionalidad de los ingresos, característicos de la población campesina y, en general, hacer ahorros e inversiones mayores.
“Los esquemas de corresponsales no bancarios y los servicios de banca celular son algunos de los temas más promisorios en la región. De seguro, los sectores de menores recursos accederán a la banca por celular más que otros segmentos”, vaticinó.

Sin embargo, para tener éxito, estas estrategias no podrán dejar a un lado el trato personalizado a la nueva clientela. “El éxito de las microfinanzas en América Latina también radica en el acercamiento personal. La prestación de servicios financieros a los pobres no podrá prescindir del toque humano ni reemplazarlos por un ambiente de servicios financieros delegados a corresponsales y a banca celular”, resaltó Buchenau.
 

29/10/2010